viernes, 28 de noviembre de 2008

Día clave para economía de EE.UU.


Compradores entrando en tromba a las 5 a.m. en una tienda de Wal-mart en Duarte, California
Ante la crisis, las tiendas usan "trucos" como abrir a medianoche y dar regalos a los primeros clientes.
Estados Unidos ir de compras es un deporte nacional, y la final se juega el "viernes negro", el día después de Thanksgiving (Día de Acción de Gracias), cuando millones de consumidores se lanzan a las tiendas en una maratónica jornada de gastos navideños.

Para el sector de ventas al por menor es el día más importante del año, ya que esas pocas horas representan más del 10% de sus ventas anuales, cuando esperan pasar de números rojos a números negros. Además, la fecha sirve como barómetro para medir el ánimo de los compradores y determinar si el año terminará con ganancias o con pérdidas.

Para los consumidores, es la oportunidad de encontrar grandes descuentos, aunque tengan que codearse con las multitudes que llenan las carreteras, los parqueos y la sección juguetes y televisiones en rebaja. Es más, ya se ha vuelto una tradición montar videos en sitios como Youtube, con las estampidas y peleas que no faltan a las entradas de las tiendas.

Sin embargo, este año el "viernes negro" llega en medio de una crisis económica, con la tasa de desempleo más alta de los últimos 16 años, y en medio de una crisis inmobiliaria en la que cientos de miles han perdido sus casas.

El lujo no está de moda

Compradores en Nueva York
El temor es que la gente no compre lo suficiente, lo que agravaría la crisis económica en EE.UU.
Según America´s Research Group, que analiza las tendencias del mercado, el 57,9% de los estadounidenses planea gastar menos en esta Navidad, preocupados por sus deudas y la pérdida de empleo.

"Puede haber cierta resistencia a comprar regalos de lujo esta temporada de fiestas, pero los regalos prácticos y el toque personal están de moda este año", dijo en una conferencia de prensa en Washington la presidente de la National Retail Federation (NRF), Tracy Mullin.

La encuesta anual de la NRF indica que 49 millones de personas "definitivamente" saldrán a gastar sus dólares, y que 79 millones más están pendientes de los descuentos para ver si vale la pena el viaje a la tienda.

Los pronósticos son menores en comparación al año pasado cuando 135 millones aprovecharon el día para cazar rebajas.

"Muchas empresas ya empezaron a promover sus descuentos pero todavía tienen algunos trucos para atraer a los consumidores", recalcó Mullin.

De compras en pijama

Puede haber cierta resistencia a comprar regalos de lujo esta temporada de fiestas, pero los regalos prácticos y el toque personal están de moda este año
Tracy Mullin, presidente de la National Retail Federation

Entre estos "trucos", varios centros comerciales abrirán sus puertas a la medianoche y ofrecerán regalos sorpresa a los primeros 100 compradores que lleguen en pijama.

Una tienda nacional de artículos para el hogar está rifando un auto nuevo y bonos de US$500 entre sus clientes, y además una cadena de restaurantes ofrecerá postre gratis a los que compren hamburguesas.

En Carolina de Sur, se ha suspendido el impuesto a las ventas de armas de fuego todo el fin de semana, pero algunos consideran que la medida, promovida por el republicano Mark Pitts, es más un truco político que de mercadeo.

La pregunta del millón es si estas promociones motivarán a los consumidores a dejar atrás las preocupaciones por su bolsillo y contagiarse del espíritu de compras navideñas. Según varios analistas, de no lograr las ganancias esperadas, más de una tienda nacional podría quebrar en enero.

Pero no sólo las tiendas se están preparando para largas filas en esta época de fiestas. La demanda es cada vez mayor en los centros de ayuda social y en las cocinas comunitarias.

La DC Central Kitchen, una organización que reparte comida en Washington, reporta que las llamadas a su línea de ayuda contra el hambre han subido un 248%, a la vez que las donaciones se han reducido en un 35%.

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