lunes, 15 de diciembre de 2008

La obesidad está en la mente


La obesidad es un problema mental. O eso es lo que sugieren dos nuevos estudios que encontraron que los genes que nos predisponen a ser obesos actúan en el cerebro.

Barriga
Hay seis variantes genéticas vinculadas al peso que se activan en el cerebro.
Esto quiere decir que el cerebro juega un papel predominante en el control de apetito, mucho más que los mecanismos metabólicos como se había pensado.

Los dos estudios, publicados en la revista Nature Genetics, analizaron muestras de ADN de decenas de miles de personas.

Ambos encontraron en total seis variantes genéticas que tienen actividad en el cerebro y que están asociadas con un aumento en el índice de masa corporal (IMC), la medida más común de la obesidad.

Esto sugiere que muchas de las variantes genéticas implicadas en la obesidad están vinculadas al cerebro y no a las funciones metabólicas, como el almacenamiento de grasa y azúcar.

"Este hallazgo sugiere que la gente simplemente puede estar 'programada' para comer en exceso", afirma la doctora Cristen Willer, autora de uno de los estudios llevado a cabo en la Universidad de Michigan.

Mente programada

El aumento en el peso corporal ocurre cuando el consumo de calorías excede la energía que se quema.

Este hallazgo sugiere que la gente simplemente puede estar "programada" para comer en exceso
Cristen Willer
Pero detrás de esta simple ecuación, hay problemas de conducta como el apetito y la saciedad, así como mecanismos bioquímicos que nuestro organismo utiliza para procesar alimentos y almacenar energía.

Muchas de las funciones básicas del organismo, como la temperatura, el hambre y el equilibrio de fluidos, son controladas por una parte del cerebro llamada hipotálamo.

Pero en ocasiones, una mutación en genes activos en la región del hipotálamo puede tener consecuencias dramáticas en el aumento de peso.

Los científicos han descubierto que las personas que tienen estas mutaciones son severamente obesas.

Pero tal como señalan los autores del otro estudio, estas mutaciones parecen también tener un impacto en la obesidad común.

"Nuestros estudio revela ahora que esto no solamente ocurre con la obesidad severa sino también con la obesidad común", señala la doctora Ruth Loos, autora del otro estudio levado a cabo por el Consorcio GIANT, que incluye a investigadores de más de 60 instituciones.

Genes elusivos

Obeso
El estudio revela que el cerebro juega un papel en la obesidad más importante de lo pensado.
Tal como explican los científicos, cada una de las variantes identificadas tiene un pequeño impacto en la obesidad.

Pero cuando una persona tiene todas las variantes es, en promedio, entre 1,5 y 2 kilos más pesada.

"Parece sorprendente que sepamos tan poco acerca de la biología de un problema médico y social tan importante", dice el profesor Mark McCarthy, de la Universidad de Oxford, otro de los investigadores.

"Estamos descubriendo que los trastornos comunes tienen causas complejas y sólo con el entendimiento de la biología podemos empezar a hacer intentos racionales para tratar y prevenir enfermedades como ésta", afirma el investigador.

Los científicos creen que todavía podría haber más de una docena de variantes similares por descubrir.

Aunque los efectos de las variantes descubiertas ahora son "modestas", dicen, esta investigación podría conducir a futuros estudios para descubrir otros genes más "escurridizos".

Pero otros expertos, como el profesor Peter Weissber de la Fundación Británica del Corazón, se muestran más cautelosos con este hallazgo.

La genética, dice el experto, podría explicar por qué algunas personas no tienen ningún problema en mantener un peso bajo mientras a otras les cuesta mucho trabajo.

"Pero la genética no es la explicación de la actual epidemia de obesidad".

"Porque estos genes han estado presentes durante siglos y la epidemia de obesidad es un fenómeno relativamente nuevo", concluye el experto.

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